¿Qué ocurrió?
En el año 750 d. C. había en Lanciano un monje sacerdote que dudaba de la presencia real del Cuerpo del Señor en la Hostia consagrada. Un día, mientras celebraba la Misa y decía las palabras de la consagración, vio que la Hostia se convertía en Carne y el vino en Sangre. Todo fue mostrado a los presentes.
La Carne está aún entera y la Sangre se presenta dividida en cinco partes desiguales que, pesadas singularmente, obtienen el mismo peso que pesadas todas juntas.
Pintura antigua con el Milagro